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Hola amigos. En esta ocasión os voy a hablar de una extraña situación muy extraña además de rara que me ha sucedido durante los últimos meses. Una historia sobrecogedora, increíble, llena de giros inesperados, personas que no son lo que parecen, amigos que se vuelven enemigos, hombres de los que sólo se dilucida una silueta, complejas tramas llenas de significación mística y algún que otro calvo.
Todo sucedió un día como hoy. También tenía 24 horas, y el día sucedía a la noche. Por lo demás, no se parecía en nada a hoy. Ese día, al que de ahora en adelante llamaremos "ese día", es cuando en un arrebato de locura para nada transitoria decidí comprarme el último aparatito que no necesitaba y en cierto modo tampoco quería, un ai-fón, también llamado iPhone...
Estuve informándome en lugares especializados en la información sobre este tipo de pesquisas comerciales como en una tienda de ultramarinos y en otra de hipermarinos y megamarinos, sin ningún tipo de resultado. Esta gente sabía algo, pero sabían muy bien como disimular y lo único que hacían era ofrecerme todo tipo de peces y crustáceos...
Después de esto anduve meditabundo consultando diversas fuentes e incluso arrojando monedas de 1 o 2 céntimos en ellas en busca de fortuna, mientras pedía "un iPhone, por favor", sin que esto me diera ningún resultado visible aparte de perder varios céntimos y matar por envenenamiento por cobre a tres tipos de peces distintos, todos letales.
Cabizbajo y triste por no poder comprar un cacharrito que no necesitaba ni quería, fui a un consultorio especial de un hombre místico al que solía acudir como última opción, ya que practicaba la "adivinación por patadas en los cojones". Éste, previa patada en los cojones, me confirmó los temores de que para comprar un iPhone tendría que comprarlo en eBay, para que estuviera liberado, traducido, activado, pasteurizado, pulido y recompilado.
Con esta información, y varias patadas en los cojones, me dirigí al ordenador más cercano y comencé a buscar individuos que practicaran el deporte de la venta fraudulenta de material pirateado, uno de tantas aficiones internáuticas.
Allí di con muchas personas que vendían iPhone con tomate, iPhone con gambas, i Phone de 4Gb a precio de 8, iPhone de 8Gb a precio de 16, iPhones rotos, iPhones que en verdad son imitaciones japonesas incendiarias fabricadas con restos de niños huérfanos e incluso iPhones que parecen de verdad.
Tras varios días buscando subasta por aquí, subasta por allí, calculando la posición de la Luna, Saturno y Espinete en el cielo, finalmente di con una subasta a la que no quedaba mucho tiempo y no era muy cara. Debía jugarme el todo por el todo. Para que fuera más dramático, conecté una bomba a una chica que estaba muy buena y fingí que me importaba si explotaba, y lo haría si no ganaba la subasta. El tiempo iba pasando, una gota de sudor resbalaba por mi frente y caía so bre mi teclado, invalidando algunas de las teclas que necesitaba para completar la puja. Casi sin tiempo, conseguí escribir la cifra. Tres. Rápidamente acepté la puja. Dos. Confirmé la puja y aproveché para visitar algunas páginas de esas en las que salen mujeres con poca ropa en actitudes festivas. Uno. Este segundo la verdad es que me sobró. Gané la puja.
Casi podía saborear el iPhone y sobetear su pantalla, pero lo peor estaba por llegar. Un poco más tarde llamó al timbre. Era Lope Or, un amigo de la infancia al que había invitado a cenar. Durante la cena, donde degustamos platos típicos de su tierra, algún que otro cuenco y varios ceniceros, entre tanta cerámica engullida me comentó una oscura leyenda de vendedores de eBay que no venden sus artículos y luego te parten las piernas con bates de beisbol y se comen a tu familia con patatas, pero sin kétchup. Esto me afectó muchísimo, ya que había hecho una apuesta con el vecino de abajo a que si alguna vez un vendedor de eBay se comía a mi familia, sin duda echaría una buena cantidad de tomate para acompañar. Así pues, bajé y pagué religiosamente con dos o tres avemarías la deuda de 30 millones de dobladillos de oro y volví a casa, contrariado.
Expulsé a Lope Or de mi casa con una educada patada en el culo por darme tan malas noticias e intenté ser feliz, pensando que la leyenda era falsa. Sin embargo, los indicios no decían lo mismo...
Los indicios eran unos hermanos siameses amigos míos que acostumbraban a opinar sobre situaciones de las que nada conocían ni nada tenían que opinar. Lo cierto es que sólo era amigo de uno de ellos, pero por alguna razón siempre iban juntos a todas partes. Me contaron que habían estado espiando al vendedor y que habían descubierto que había dado unas puntuaciones un tanto agresivas a sus vendedores y éstos decían con frecuencia que "les había amenazado con ponerle un voto negativo si no le mandaban fotos de sí mismos en calzoncillos".
El vendedor
Esto me hizo sospechar, así que escribí un mensaje al enigmático vendedor preguntándole si me daría un tracking para poder seguir el envío y así ser feliz. Me respondió que no fuera tan osado de preguntarle tan pronto, ya que él tiene por costumbre no responder correos de esta índole hasta transcurridos diez días, ya que si lo hace antes, le dan ardores.
Este correo, seamos sinceros, me tocó los cojones, ya que yo había pagado el mismo día que terminó la puja y el tío fue mazo de borde sin ningún motivo, pero lo pasé por alto. Esperé pacientemente unos días y finalmente apareció la información de envío en Paypal.
Por un momento fui feliz, pues era incapaz de ver la sombra malvada que me acechaba y que más tarde descubrí que era mi amigo Indicios, haciendo sombras chinescas con una linterna. Le pegué una patada en la nuca y ambos siameses cayeron escalera abajo, donde por otra parte continuaron jugando a hacer sombras chinescas durante toda la noche y según cuentan se lo pasaron en grande.
La información de Paypal me llevaba a esta página en la cual se me informa en un inglés tan perfecto que hizo llorar a varios puristas de este idioma de que el paquete enviar, lo que se dice enviar, no se ha enviado.
Sospeché aún más cuando fueron pasando los días cual días que pasan y el tracking no sólo seguía igual sino que además no cambiaba en absoluto. Ni siquiera unas patas de gallo o alguna canita, no. El tracking parecía haber encontrado el secreto de la eterna juventud.
Me pareció mal, admito, que mi tracking fuera a seguir viviendo muchos años después de que yo hubiera muerto. Es muy duro para un tracking ver morir a un receptor, y me solidarizo fácilmente. Intenté esclarecer estos extraños sucesos contactando con grandes mentes de la sabiduría internacional como Iker Giménez. Sí, con "ge".
Este me contó que quizá un ente o dos entes, quizá tres entes y podríamos incluso aventurar que cuatro entes y, bueno, ya más improbable, pero podría ser que cinco entes estuvieran interfiriendo negativamente entre mi transacción y el dios de las transacciones: EL TRANSACTOR.
Tras recetarme tres litros de amoníaco en vena y cobrarme tres litros de amoníaco (hay que reconocer que el tío era honesto, sólo cobraba los materiales), le pateé la nuca mientras abría la puerta para marcharse, esperando que pudiera rellenar 3 o 4 programas con este contenido místico. Y decidí ponerme en contacto de nuevo con EL ENVIADOR, preguntando acerca del tracking.
EL ENVIADOR, hombre de pocas palabras, de hecho se las guardó todas para sí. Vamos, que responder lo que se dice responder, respondió poco. Estuve cotilleándole, revisé los archivos de clientes de Chopped Campofrío (era un gran consumidor) y di con su eskaip, también conocido como Skype. Allí entablé una amistosa conversación con EL ENVIADOR, donde me dijo que realmente era un caso extraño, y que hice bien en avisar a Iker Gimenez con ge, ya que sólo él estaba a la altura de tamaño misterio.
No sé si ese día estaba especialmente gilipollas, cosa probable, pero quedé satisfecho con tal vacía explicación y dejé correr de nuevo los días. Uno, dos, treinta... y al día 2.592 aproximadamente recibí una respuesta al primer mensajito en el que preguntaba por el tracking que nunca envejecía. En él se reiteraba que era un caso de una rareza inusual, extrañamente poco conocida y ocasionalmente rara y esquiva. Me dijo además que el Lunes siguiente llamaría a USPS (i did it again) para tratar de esclarecer los hechos en tanto que su condición de no-Iker se lo permitiera.
Pasaron los días. El Lunes, el Martes. Después vino el Miércoles y no recuerdo cuál fue detrás. Escribí de nuevo a EL ENVIADOR preguntando por el resultado de sus pesquisas, ya que al parecer su capacidad comunicativa era del tipo reactiva, incapaz de decir nada salvo bajo continua estimulación externa. Para mi no sorpresa, resultó que se había olvidado, y me dijo que al siguiente Lunes le escribiera otro mensaje recordándoselo, ya que Agendas, relojes, alarmas y cerebros están prohibidos en su residencia actual.
Muy obediente eso es lo que hice, y ese mismo día, tras otro mensaje mío, si no recuerdo mal, me escribió que se había iniciado una investigación en USPS (I did it again). En ocasiones anteriores hemos visto como una incidencia puede cambiarte la vida o destruirla, si me apuras. También hemos visto AVGN, pero nunca hasta ahora habíamos visto UNA INVESTIGACIÓN. Casi podía ver a los carteros de USPS sentados en pupitres mirando como el director general señala en un mapa de la zona el plan de ataque y cuántos bares de alterne tendrán que visitar antes de terminar la investigación.

Durante la investigación fue necesario investigar un mono a punta de pistola
Pero no sólo eso. La investigación duraría un máximo de 18 días. No son dos semanas, no son 20 días, ni siquiera es un ciclo lunar. No, son... 18 días.
Reconozco que tengo una capacidad matemática sobresaliente, y empecé a contar con los dedos cuántos días habían pasado desde que yo pagué hasta ese momento. Habían pasado cerca de 40 días, y no tenía constancia de que EL ENVIADOR hubiera hecho EL ENVIO. Es más, en teoría aún me quedaban unos cuantos días más por esperar a que se resolviera LA INVESTIGACIÓN.
Escribí un correo más en el que diplomáticamente le decía que estaba hasta los mismísimos cojones de tanto retraso, y que quería una solución YA. No contestó.
Los Indicios me visitaron esa misma tarde y me relataron una serie de casuas -a la que ellos llamaban indicios- de que este individuo podría estar intentando timarme. Para empezar, hay un período límite para reclamar por un artículo. Si no lo has hecho antes, te dan por culo. Ese día, se acercaba estrepitosamente...
Por algún motivo que desconozco había un reloj digital que marcaba los segundos que quedaban para el MOMENTO ZERO en el que no podría reclamar. Loguee en eBay, hice click en My Ebay. Los segundos seguían bajando. Tres. Marqué como no recibido. Dos. Acepté. Uno. Rellené nosecuantos formularios. ¡¡Cero!! Bueno, de acuerdo, quedaban varios días aún, pero unos niños habían entrado en mi casa y habían adelantado el reloj, además de puesto las pilas al revés en todos los mandos a distancia, provocando tres cortocircuitos y siete muertes que no vienen al caso.

Al final resultó que como la compra estaba avalada por EL SEÑOR PAYPAL en persona, la reclamación se cursaba en Paypal y no en eBay. Allí las reclamaciones se hacen en dos fases. En la primera fase los dos implicados pueden ponerse a parir el uno al otro y llegar a un acuerdo, o no. En la segunda, llaman al mismísimo SEÑOR PAYPAL en persona para que haga de juez, verdugo y señora de la limpieza.
Rellené la reclamación, escribí mis alegaciones, y EL ENVIADOR no contestó en varios días. Tan sólo me escribió un correo a mi dirección personal donde me decía "por qué abres una reclamación sin avisarme?". Pensé para mis adentros "Gilipollas..." y al cabo de ciertos días, visto que no respondía, pedí amablemente al SEÑOR PAYPAL que revisara el caso.
La espera fue dura. Durante el juicio, no nos daban de comer nada salvo panchitos que se veía que habían sido recogidos de lo más hondo de diversos cuencos de diversos antros. El SEÑOR PAYPAL entró en la sala y todo el mundo calló. No se oía ni un alma. Había mucha tensión en los cables de alta tensión que colgaban de la pared. Finalmente nos ordenó ponernos en pié y nos dio dos sopapos por hacerle trabajar en Jueves. O en Miércoles. Le daba igual el día, la verdad.
Tras esto anunció el veredicto. El SEÑOR PAYPAL me devolvió la custodia de mi dinero, y pude por fin reunirme con mis fondos. Me hubiera gustado decir que estaban más mayores y, sobre todo, que habían crecido, pero la verdad es que estaban igual que cuando los dejé en manos de aquel hombre malvado...

El señor Paypal, visiblemente cabreado
Esta historia está llegando a su fin. Por fin, pensarás. Pero aún quedaba la venganza del gran kapitostópolus...
No hay cosa que un vendedor de eBay tema más que un voto negativo. Pero si encima es un voto con un mensaje contundente, se podría decir que jode bastante :-) Lo cierto es que imité el estilo de los mensajes que él deja a otros cuando compra, así que podría decirse que ahí tiene su propia medicina.
No envió. Tuve que reclamar a Paypal para recuperar el dinero. SCAM. TIMO!!
Al día siguiente, como sé de qué pie cojea, miro el comentario y veo que ha añadido una respuesta que dice así:
Another NON PAYING BIDDER! I let 45 days pass+didnt file a complaint, stupid me!
Para quien no entienda ni papa. Dice que soy un pujador que no ha pagado y que me ha dejado 45 días para pagar sin quejarse, y que es estúpido, lo cual resulta lo único cierto de toda la frase.
He de reconocer que me tocó los cojones que dijera tal mentira porque algún pobre incauto podría creerlo. Así que le dejé un regalito.
LIAR / MENTIROSO. PAGUE 1º DIA. NO LE COMPREIS, SCAM TIMADOR.TENGO PRUEBAS. SCAM
Y colorin, colorado, este cuento se ha acabado. Hemos aprendido que hijodeputa hay mucho suelto, pero que también hay veces en las que hay un duelo de hijosdeputa y gana el mejor xDD. Al final me he quedado igual que estaba, sin iPhone, pero he de decir que tras verlo, probarlo, sobarlo, usarlo y muchas otras cosas terminadas en "arlo" como Montecarlo, ya no lo quiero... Al menos de momento. Pero eso ya es material para otro post. Otras aventuras. Otras... no sé. Casi que dejo de escribir ya y eso... xD

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